Los humanos hemos erigido monolitos desde los comienzos de nuestras civilizaciones.
Parece una condición genética la necesidad de conquista sobre la naturaleza, acompañada con ideas de generar una huella atemporal que impida ser olvidados.
Son mitos, amor, relaciones, narcisismo, avaricia o simplemente soberbia.
Los humanos hemos erigido monolitos desde los comienzos de nuestras civilizaciones.
Parece una condición genética la necesidad de conquista sobre la naturaleza, acompañada con ideas de generar una huella atemporal que impida ser olvidados.
Son mitos, amor, relaciones, narcisismo, avaricia o simplemente soberbia.